SEMINARIO:
IDENTIFICACIÓN Y FANTASMA EN
LA DIRECCIÓN DE LA CURA
IDENTIFICACIÓN
PRIMARIA Y LIBIDO
En
los “Escritos Técnicos” Lacan da a la identificación primaria el
nombre de lo vacío, lo negro. Refiriéndose a Dick plantea que está en una
realidad que no conoce desarrollo alguno, pero no es una realidad totalmente
deshumanizada. En ese vacío el niño cuenta con un número limitado de
objetos que no puede nombrar.
Dick era un niño de 4 años que por la pobreza de su vocabulario y desarrollo intelectual estaba en el nivel de un niño de 15 o 18 meses.
Carecía
de afecto y era indiferente a la presencia o ausencia de la madre o la niñera.
No manifestaba angustia, no tenía casi intereses, no jugaba, articulaba
sonidos ininteligibles y repetía constantemente ciertos ruidos. No sólo
era incapaz de hacerse entender, tampoco aparecía ningún indicio de que
deseara hacerlo.
Su madre advertía a veces una actitud fuertemente negativa. A veces alteraba completamente las palabras que ella le hacía repetir y otras veces las repetía en forma incesante y mecánica. En esta oposición no se advertía afecto ni comprensión alguna.
Cuando se lastimaba demostraba gran sensibilidad al dolor pero no experimentaba el deseo de ser consolado y mimado.
En la primera sesión corría alrededor del analista como si fuera un mueble. La expresión de sus ojos era fija y su comportamiento no tenía relación con ningún afecto o angustia.
M. Klein plantea que posiblemente su desarrollo quedo afectado por el hecho de que aunque recibió toda clase de cuidados nunca se le prodigó verdadero amor, la actitud hacia él de la madre había sido desde el principio, de excesiva angustia. El padre y la niñera tampoco le habían demostrado demasiado afecto.
Cuando tenía 2 años tuvo una niñera afectiva y luego pasó largo tiempo con su abuela que era muy cariñosa, esto pudo notarse en su desarrollo ya que adquirió hábitos de limpieza y aprendió a caminar. A los 4 años había hecho el aprendizaje mecánico de una serie de palabras nuevas.
Si bien este afecto recibido a partir de los 2 años había alterado ciertos aspectos de su desarrollo, no se habían modificado las dificultades fundamentales. No se había conseguido poner en marcha la ausente relación objetal, dice M. Klein. La formación de símbolos se había detenido.
Si bien el niño no era indiferente a los objetos y juguetes no entendía su finalidad o sentido. Le interesaban los trenes y las estaciones, los picaportes y puertas, abrir y cerrar puertas.
El análisis comenzó con el obstáculo de poder establecer un contacto con él.
La analista toma un tren grande que designa como “tren papito”, lo coloca junto a uno más pequeño “ Tren Dick”.
El niño tomó el “Tren Dick” lo hizo rodar hasta la ventana y dijo “Estación”. Ella explica “ La estación es mamita, Dick está entrando en mamita”.
Deja el tren, se encierra en el vestíbulo al salir del consultorio y dice “oscuro” vuelve a salir, lo repitió varias veces. Ella dice: “Dentro de mamita está oscuro, Dick está dentro de mamita oscura. Mientras le decía esto él había preguntado dos veces por la niñera. Le contesta “niñera viene pronto”, cosa que él repitió utilizando luego las palabras correctamente.
En la sesión siguiente se comportó de la misma manera, pero esta vez colocó en el vestíbulo el tren Dick e insistió en dejarlo allí y preguntaba por la niñera.
En la tercera sesión hizo lo mismo pero también se escondió tras la cómoda. Se angustió, la llamó a la analista por primera vez y preguntaba insistentemente por la niñera.
Simultáneamente con la aparición de la angustia había surgido un sentimiento de dependencia hacia ambas y al mismo tiempo empezó a interesarse por las palabras tranquilizadoras “niñera viene enseguida”.
Durante esta sesión había observado los juguetes con interés. Señaló un carrito de carbón y dijo: “ corta”. La analista le da un par de tijeras y él trata de raspar los trocitos de madera que representaban el carbón, pero no puede. Respondiendo a una mirada suya, ella corta los pedazos de madera del carrito, que él arrojó enseguida dentro del cajón, diciendo: “se fue”. En otro momento los arroja fuera de la habitación.
M. Klein plantea que el arrojarlos fuera de la habitación estaba expresando su expulsión, tanto del objeto dañado como del propio sadismo, que de este modo era proyectado al mundo exterior.
El lenguaje no se ha enlazado a un sistema imaginario, para él lo real y lo imaginario son equivalentes.
Al comienzo decía que a la altura del Seminario de “Los escritos Técnicos” la identificación primaria aparece como lo vacío lo negro, creo que se puede poner en relación a lo que plantea en “Problemas cruciales” cuando dice que el sujeto sería atinente al concepto de la falta. Concepto cuyo número es 0, es aquí donde se ubica al sujeto en el lenguaje instituido, antes que el sujeto se identifique allí, que se localice como aquel que habla. Es decir que el sujeto está en el lenguaje cuando está en relación al vacío.
Este concepto 0 lo toma de Levy Strauss, que lo plantea como un símbolo que en sí mismo no tiene ninguna significación. Organiza la cadena de intercambios y su ubicación en el circuito permite la sustitución de todo el resto de los elementos.
Lacan menciona el símbolo cero en “Subversión del sujeto” para decir que en nuestro caso se trata mas bien del significante de la falta de ese símbolo cero.
A diferencia de L Strauss enfatiza la negatividad en el sistema simbólico. Es el significante que falta por lo cual no hay universo de discurso, es por lo que le falta al lenguaje que la palabra tiene valor simbólico, es en tanto hay un significante 0 que las palabras toman el valor de otra cosa.
Es decir que cuando Lacan ubica al sujeto allí, con relación al concepto de la falta está ubicando al sujeto en el lenguaje, pero antes que se identifique como aquel que habla. Este 0 no es un puro 0, hay un residuo.
Donde aparecía el 0 la experiencia subjetiva hace aparecer el objeto a.
En términos freudianos diríamos que en un tiempo primero se trata de la expulsión (Ausstossung) de la cosa, momento de la identificación primordial, otro es el momento de la afirmación (Bejahung) de la marca de esa pérdida.
Si la identificación primaria tiene que ver con la incorporación, a la luz de este desarrollo diríamos que se trata de la incorporación no de un objeto sino de un vacío
Esta identificación es matriz de las identificaciones que harán a la posibilidad de la emergencia del sujeto.
Emergencia a partir del pasaje del 0 al 1. pasaje que con Emmanuel Lévinas podríamos decir de la existencia al existente. En este pasaje el sujeto surgirá como existente.
En el libro “De la existencia al existente” trabaja este pasaje y toma la cuestión del “ hay” como la base, el sustrato de donde va a surgir un existente.
Lévinas trata de diferenciar lo que existe de la existencia misma. Caracteriza el estado del hay como anónimo, carente de nombre y oscuro.
Dice: “Cuando las formas de las cosas se disuelven en la noche, la oscuridad de la noche, que no es un objeto ni la cualidad de un objeto, invade como una presencia. De noche cuando estamos clavados en ella, no nos ocupamos de ninguna cosa. Pero ese ninguna cosa no es el de una pura nada. No hay ya esto o aquello, no hay algo. Hay una ausencia que es presencia inevitable
“Hay” forma impersonal como “llueve” o “hace calor”.
Lo que se llama el yo está sumergido bajo la noche, invadido, despersonalizado, ahogado por ella. Hay ser como un campo de fuerzas.
Este estado del “hay” previo a la emergencia del sujeto, se asocia a una presencia ininterrumpida de la ausencia del existente.
No hay nombre que aparezca asociado a este hay, se trata de algo anónimo.
Dice Lacan el sujeto está primero en ese punto raíz del acontecimiento, no es que el sujeto sea este o aquel, sino que hay algo.
Podríamos decir que lo que hay es esta primera marca en el Otro.
Creo que ese estado del “hay” al que hace referencia Lévinas, es lo que Lacan trabaja como el significante de la falta del símbolo cero. Es por lo que le falta al lenguaje que la palabra tiene valor simbólico, que toman el valor de otra cosa es decir hay significantes, hay repetición.
Dick pronunciaba sonidos ininteligibles, repetía las palabras mecánicamente, su vocabulario era muy escaso y era incapaz de hacerse entender. Momento de estructuración en el que el sujeto está en el lenguaje, hay un enjambre de significantes sin sentido, pero aún es necesaria otra operación que le permita articular el discurso.
Este momento en el que el sujeto está en el lenguaje es el momento de la privación, producto de la identificación primordial.
Si la identificación primordial tiene que ver con la incorporación ¿ qué se incorpora?.
Freud dirá que esta incorporación implica la apropiación de “un fragmento de la fuerza del padre”, Lacan plantea que la incorporación del padre primordial nos reenvía a la esencia ausente del cuerpo”, si se trata de lo ausente del cuerpo, lo que se incorpora no es nada material, es nada, un vacío. Incorporación de la cuál nadie es testigo, no hay sujeto allí, “nadie está allí para saber que ella se realiza”.
Aquí pone en relación a la incorporación con la libido, nos remite al nivel de lo oral, (aquí la oralidad nos remite a la comida totémica) nivel que conduce de la identificación oral a la voz del padre. En ese tránsito de oralidad a invocación se llega a provocar la esencia ausente del cuerpo en la medida que algo queda excluido.
¿Qué es lo que queda excluido?
En los Cuatro conceptos dice que lo que queda excluido es la laminilla, es lo que hace al agujero de la pulsión.
El inconsciente dará un borde representable a éste agujero, articulando pulsión e inconsciente.
Este agujero, este vacío, está en el punto inaugural de la estructura inconsciente, es su condición, es previo estructuralmente. Esto implica en Freud lo que trabajábamos la clase pasada con relación a la operación de expulsión (Austossung) que funda el juicio de atribución.
Inicialmente la libido es lo que inviste la imagen del cuerpo, en “Los cuatro conceptos...” la acepción cambia, la libido aparece como falso órgano, órgano inasible, un objeto que solo podemos contornear.
Es la relación con el Otro lo que hace surgir lo que representa la laminilla, lo que el ser sexuado pierde en la sexualidad, es inmortal, porque sobrevive a todas las divisiones. Así pone en relación a la pulsión con la muerte y concilia las dos caras, la pulsión que presentifica la sexualidad en el inconsciente y representa la muerte. Es decir que la laminilla enlaza el inconsciente con la pulsión.
Lo que se incorpora no es lo que se asimila del ser del otro, sino lo que es imposible de asimilar.
La laminilla de Lacan evocaría el plasma germinal. Es lo que seríamos cada uno de nosotros si no habláramos, existencia privada de imagen, hay algo sin nombre esto que éramos antes de haber nacido en el Otro.
Es apartir de esta intervención que el niño formula por primera vez un llamado, reclamando a la niñera y comienza a hacer una serie de equivalencias donde los objetos se sustituyen unos a otros, pueden ser nombrados y diferenciados.
Es decir que en Dick la identificación primordial se produjo, hay incorporación del vacío pero no disponía de él, es decir no contaba con la marca de la incorporación. Disponía de los significantes pero no podía hacer con ellos, trataba a las palabras como cosas, no podía ordenar un discurso. No había representanción, para que haya representación se debe haber producido la pérdida del objeto. Lo que implica la constitución del exterior y el interior.
Antes del nacimiento del significante, la letra inscribe la pérdida lo que implica la negación del objeto por la inscripción del rasgo unario que marcará su borramiento, su pérdida.
La posibilidad de dar nombre a las cosas se obtiene como efecto de ésta primera identificación por la función del nombre del padre, nombre del padre que ya supone el padre del nombre.
En el mito freudiano el cuerpo a ser devorado, incorporado es el cuerpo del padre muerto, padre muerto que devendrá después padre simbólico.
Es decir que con el asesinato el goce queda expulsado y simultáneamente se incorpora la potencia del padre, articulando el falo simbólico.
Junio 2002